2.11.11

Gracias, a la quinta potencia de dos

Treinta y dos.
La quinta potencia de dos.
El número total de piezas en el ajedrez.
La cantidad de dientes en mi boca.

En la primera persona en que pienso en mis cumpleaños es en mi mamá haciendo honor a su nombre en el trance y la revelación del parto. En el Dr. Pereira que ya se nos adelantó y en el Dr. Ibarra colgándome de cabeza como se veía en las películas de antes.

Muchas veces pienso también en Dña Adita y sus tres partos mágicos en los que dió a luz a sus tres excepcionales varones, uno de los cuales me acompaña fielmente en esta vida.

Y es que el cumpleaños de uno va irremediablemente atado a la paternidad de dos. ¿Cómo es posible que hasta el día de hoy me sigan educando sin saberlo ese par de seres humanos que para mi fortuna me tocaron de papás? ¿No ven que ya tengo TREINTA Y DOS AÑOS?

Loló se despertó hace dos días con la idea de revivir para Eva una muñeca con cabeza de calcetín que me hizo cuando era niña. Se sentó en su máquina de coser, recortó unos retazos de tela -justo como la primera vez hace 20 años- y en un par de horas revivió a la muñequita con un look más parecido al de Hanna Montana que al original con vestido de Heidi. Justo como Mary Shelley concibió y revivió a Frankenstein. Atrevida, eso es lo que eres Dolores.

Berichi, el original de mi mala copia fotostática. La personificación del optimismo y del triunfo de la mente sobre el cuerpo. Recuerdo cuando me decías '¡no tosas!'. Desde entonces me era difícil distinguir si hablabas en serio o no y por eso mejor me aguantaba el siguiente tosido con mi cara roja hasta que se me pasaran las ganas. Genial. Qué simbólico es eso ahora que ante las dificultades, grandes o pequeñas, me repito tus palabras con picardía: '¡No es nada! Es mental'.

Cada vez que Nico y Eva cumplan años, nos regocijaremos ante todo Luigi y yo. Nuestro trabajo nos está costando ser unos padres promedio y tratar de equivocarnos lo menos posible en este caótico trabajo para humanos comunes que es la paternidad. ¿Quien dijo que ser padre y sobre todo ser madre es una labor santificada e intocable? ¡No chingaos! Ser papás es un sacudón a la vida, un terremoto al ego y un vuelco al amor. Frustraciones y sinsabores a la orden del día, aplastados descaradamente por la felicidad de estar juntos los cuatro en moloch permanente.

Puedo resumir lo que siento hoy a mis treinta y dos años cumplidos: agradecimiento.

A mi amado coach y compañero de vida Luigi por enseñarme que es posible, necesario e indispensable buscar la plenitud personal para ser mentalmente saludable. Por seguirme en absoluto silencio en mi naciente, simbólica y poco disciplinada carrera deportiva porque como le dijo al nutriólogo: 'déjala, no le gusta que la presionen'. Por haber compartido estos 14 años conmigo, de siete en siete para confirmar que de existir la famosa 'comezón del séptimo año', nosotros las usaremos siempre a nuestro favor para seguir construyendo esta vida juntos.

A Nico por ser mi Maestro y a Eva por ser mi Oasis en el camino incierto y divertido de la maternidad.

A Loló y Beri por los 32 años de ejemplo en la familia y en sus hermosas personalidades que me inspiran con ninguna.

A Albe por ser de nuevo el hermano cariñoso a quien siempre he admirado y seguido. Cuando Eva y Nico se abrazan tengo la certeza de que seguirán su camino por separado, pero juntos como nosotros tres. A Dulce por ser una persona excepcional y generosa que se casó con uno de la familia y nos adoptó a todos los demás. A Pam y Ana por ser protagonistas de los recuerdos infantiles de mis hijos.

A Paw, mi hermanita tan preciada. La perla de mi ostra. Cuando éramos chicas imaginaba que eramos siamesas. Me has hecho pasar de hermana a hermanita infinidad de veces y luego de vuelta. Qué manera de ser una guía y a la vez, espero, una seguidora.

A Adita y Mambo por ser un ejemplo de comunicación y entrega para sus hijos, nietos y nuera! A Alex por apapacharnos a todos con sus manjares y cariños. A Dany por su silencioso amor de tío para los Cocos.

A mi abuela que está aquí para consentirme como siempre y a los que ya nos consintieron y se fueron. A Dini que suple felizmente algunas de mis ausencias maternales.

A mis queridos amigos y compadres:

Natasha y Alex por su larga y constante compañía. Por enseñarme que es importante prestar atención a las oportunidades de vida para lograr las metas personales.

Wen y Manuel por su inigualable generosidad. Nunca olvidaré que cuando nació Nico le fueron a comprar un combo de Burguer a mi hambriento esposo-torombolo y que cuando iba a nacer Eva ustedes entraron a vernos al cuarto y la gorda seguía dentro de mi panza. ¡Era demasiado temprano!

Mercy y Mario porque son mi mejor ejemplo de cómo ser unos padres excelentes y no morir en el intento. Y porque, Mercy, ¡qué gran escucha eres!

A Cris y su inseparable Édgar por confiar en nosotros y acompañarnos en nuestras aventuras empresariales.

Todo se transforma. Y ustedes sin duda transforman mi vida.

¡Gracias por estar aquí!

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